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INRI EL MONOGRAMA INTEGRADOR


En el mundo cristiano el concepto de la cruz está relacionado con la inscripción INRI, pero esta relación va mucho más allá de el cristianismo. Es la señal que simboliza la integración de toda la búsqueda religiosa desde tiempos antiguos.

En la cultura occidental existen símbolos que se han popularizado por su significado religioso aunque evidentemente reúnen símbolos de las prácticas de los pueblos que fueron conquistados por el cristianismo. Hoy existen misterios que no parecen resolverse como es el caso de la inscripción que aparece en las figuras de Jesús crucificado. Un símbolo que incluye cuatro letras INRI; han sido motivo de disertaciones axiomáticas ya que este monograma hace parte de uno de los iconos más reconocidos en el mundo cristiano.

El sustento bíblico está limitado a solamente un versículo en cada uno de los 4 evangelios, en donde ni siquiera se utiliza el monograma, pero hace alusión a una supuesta burla hecha por los verdugos de Jesús nombrando el crimen por el cual fue condenado como  
"Jesús Nazareno Rey de los Judíos". Estos textos escritos originalmente en griego y traducidos a latín generan múltiples interpretaciones que resultan en alusiones a simbolismos integradores de una concepción holistica del significado esencial de la cruz.

Estudiosos del Siglo XV, hicieron representaciones y pinturas de la crucifixión con la inscripción de INRI sobre la cabeza de Jesús, como un mensaje revelador para el mundo cristiano en expansión, estas letras se aplican para la lectura en latín como "Ignis Natura Renovatum Integra" y sugieren un concepto conocido por los constructores de pirámides desde los Mesoamericanos, Hindúes y en el antiguo Egipto. Culturas en donde el símbolo de la cruz representaba la fuente renovadora de la vida y la alineación perfecta entre el sol y los planetas para hacer posible la vida en la Tierra. También se ha interpretado con las iniciales hebraicas que coinciden con los cuatro elementos primitivos en la física antigua como Iaminim-Nour-Ruach-Iesbschah, en español Agua-Fuego-Aire-Tierra. Puesto en perspectiva de otras culturas antiguas, los cuatro puntos cardinales tienen relación con los cuatro elementos y los ciclos de la rotación circular de los planetas y todos los seres vivos. 

La cruz sobre la tierra determinó el inicio de una era de extinción y renovación para la humanidad; la purificación a través del fuego como lo indica este monograma, expresa para nuestros tiempos el cumplimiento de muchas enseñanzas espirituales. Sin alejarse del sentido instituido por el cristianismo, la humanidad se renueva en proceso cíclico de vida y muerte para renacer y transcurrir en una búsqueda infinita. La cruz es la clave del movimiento perpetuo como la cuadratura del círculo la unión de lo femenino con lo masculino, de lo etéreo con lo físico, el equilibrio perfecto que a pesar de estar escondido en múltiples complicaciones religiosas tiene una conexión directa con el principio fundamental de la vida atómica de la naturaleza. Todas las religiones creencias y cuerpos bajo este principio ígneo, se convierten en una sola partícula que integra y conforma el todo lo existente.




Texto: Camilo Farfán Farfán bienvenida al nuevo ciclo. Revista Leafnatural

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